Vengo llegando del funeral del
papá de un amigo, y mientras viajaba en el bus pensaba lo que había sido la
misa y las palabras que le habían dedicado al fallecido, uno de sus hijos y un
amigo.
Yo, que perdí a mi padre hace 10
años y que me tocó agradecer a todos quienes nos acompañaron en ese difícil momento,
sé cómo se siente hablar en esos instantes. Proceso complejo, porque lo único que quiere uno es salir corriendo,
abrir los ojos y pensar que todo es un maldito sueño.
Normalmente, todos quienes
dirigen palabras en un funeral, hablan de lo bueno que era el finado, de hecho
nunca había escuchado que se hablara de los defectos… Hasta hoy.
Subió a dirigir unas palabras un
señor, ya mayor, para hablar de su amigo, de lo bueno y lo malo, de
presentarnos a quienes no lo conocíamos el verdadero Carlos (así se llamaba el
padre de mi amigo), este señor se quebró casi al final de sus palabras, le
costó terminar de decir todo lo que había planeado, me apretó el corazón, sobre
todo al final cuando dice “Gracias Carlos por estos 64 años de amistad”… WOW!!! 64
años, tu vida casi entera junto a alguien que no pertenece a tu familia, 25
años más de los que yo tengo, y pensé espero tener amigos que hablen así de mi
cuando yo ya no esté, amigos que me acompañaron toda la vida.
Para quienes me conocen, saben
que el tema de la muerte no es tema para mí, la he vivido más veces de las que
quisiera y aprendí a respetarla y saber que es el proceso normal de cada ser
viviente. Somos seres egoístas y, obviamente, quisiéramos que nuestros seres
amados estuviesen con nosotros toda la vida, pero sabemos que eso no es
posible.
Para mi última fiesta quiero alegría,
quiero saber que quienes dejo acá estarán felices porque hice mi vida (hasta el
momento) como quise que fuera, con errores y aciertos, pero por sobre todo
siendo YO, ni más ni menos… Lo difícil quizás para los que estarán, será no ver
un cuerpo, ya que después de mucho investigar decidí ser donante de mi cuerpo a
la ciencia, como una forma de apoyar el trabajo de médicos y científicos,
decisión que mi familia sabe y que debe respetar.
Sé que algunos me dirán “Cómo se
te ocurre hablar (escribir en este caso) de esto!!!”, sino lo digo ahora después
es medio difícil… Quiero música, quiero risas, quiero que cuenten anécdotas, quiero
que digan que cosas les molestaba de mí, quiero que se apoyen entre todos, quiero
que mi despedida no sea triste. Así que ya saben mis amigos, vayan preparando
lo que cada uno tiene que decir, porque los voy a estar observando, quiero que
me hagan reír como lo han hecho hasta ahora y quiero que me emocionen porque yo
también los voy a extrañar.
Nunca, pero nunca olviden que la
muerte verdadera viene cuando olvidamos a nuestros seres amados…
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