mayo 29, 2014

Nuestra última fiesta…

Vengo llegando del funeral del papá de un amigo, y mientras viajaba en el bus pensaba lo que había sido la misa y las palabras que le habían dedicado al fallecido, uno de sus hijos y un amigo.

Yo, que perdí a mi padre hace 10 años y que me tocó agradecer a todos quienes nos acompañaron en ese difícil momento, sé cómo se siente hablar en esos instantes. Proceso complejo, porque lo  único que quiere uno es salir corriendo, abrir los ojos y pensar que todo es un maldito sueño.

Normalmente, todos quienes dirigen palabras en un funeral, hablan de lo bueno que era el finado, de hecho nunca había escuchado que se hablara de los defectos… Hasta hoy.

Subió a dirigir unas palabras un señor, ya mayor, para hablar de su amigo, de lo bueno y lo malo, de presentarnos a quienes no lo conocíamos el verdadero Carlos (así se llamaba el padre de mi amigo), este señor se quebró casi al final de sus palabras, le costó terminar de decir todo lo que había planeado, me apretó el corazón, sobre todo al final cuando dice “Gracias Carlos por estos 64 años de amistad”… WOW!!! 64 años, tu vida casi entera junto a alguien que no pertenece a tu familia, 25 años más de los que yo tengo, y pensé espero tener amigos que hablen así de mi cuando yo ya no esté, amigos que me acompañaron toda la vida.

Para quienes me conocen, saben que el tema de la muerte no es tema para mí, la he vivido más veces de las que quisiera y aprendí a respetarla y saber que es el proceso normal de cada ser viviente. Somos seres egoístas y, obviamente, quisiéramos que nuestros seres amados estuviesen con nosotros toda la vida, pero sabemos que eso no es posible.

Para mi última fiesta quiero alegría, quiero saber que quienes dejo acá estarán felices porque hice mi vida (hasta el momento) como quise que fuera, con errores y aciertos, pero por sobre todo siendo YO, ni más ni menos… Lo difícil quizás para los que estarán, será no ver un cuerpo, ya que después de mucho investigar decidí ser donante de mi cuerpo a la ciencia, como una forma de apoyar el trabajo de médicos y científicos, decisión que mi familia sabe y que debe respetar.

Sé que algunos me dirán “Cómo se te ocurre hablar (escribir en este caso) de esto!!!”, sino lo digo ahora después es medio difícil… Quiero música, quiero risas, quiero que cuenten anécdotas, quiero que digan que cosas les molestaba de mí, quiero que se apoyen entre todos, quiero que mi despedida no sea triste. Así que ya saben mis amigos, vayan preparando lo que cada uno tiene que decir, porque los voy a estar observando, quiero que me hagan reír como lo han hecho hasta ahora y quiero que me emocionen porque yo también los voy a extrañar.


Nunca, pero nunca olviden que la muerte verdadera viene cuando olvidamos a nuestros seres amados…


1 comentario:

Carmen S Cohen dijo...

Nunca me había tocado enfrentarme a la muerte hasta un maldito 21 de marzo del 2011 en que mi hermano de 17 años falleció producto de una intoxicación, su funeral fue horrible, demasiadas lágrimas, no cabían las risas, tenía 17 años, qué mensaje nos estaba entregando Dios o la vida, como quiera uno llamarlo. Lo lloré 1 mes y medio, me di el tiempo, limpie las heridas y seguí adelante, hoy con mi familia y pareja, también en mis momentos de soledad, lo recordamos con alegría, con risa, de vez en cuando escucho la música que le gustaba, miro sus fotos, se me caen algunas lágrimas, pero lo siento cerca, él está conmigo y agradezco cada día que la vida me dio para tenerlo a mi lado, agradezco que haya sido mi hermano y sé que está conmigo, que me ama y me cuida.
Besos.